Mi primer contacto con una computadora: Amstrad

Mi primer contacto con una computadora, mi primera escaramuza en el universo
informático, fue aporreando las teclas de un Amstrad CPC 6128.

Resulta que un familiar de Getafe (Madrid), era y es informático. No sé porqué,
ni como fue su primer contacto con las computadoras, el caso es que un buen día
se compró un Amstrad CPC 6128, una computadora que nunca tubo a la vista,
al menos yo no me dí cuenta de su existencia, o que guardó hace tiempo en
alguna caja perdida de algún rincón de su piso, bueno, el piso en el que vivía
con su hermano y sus padres, quiero decir.

Después de varios años, cuando el Amstrad ya no le servía para sus propósitos,
porque se comprara otras computadoras más modernas, no sé, el piso
es pequeño, y ya tenía un PC en el salón-comedor.
Quizás el primer sitio donde estubo fue su habitación, después pasó al
salón-comedor, y después a olvidarse en una caja, por ejemplo en su habitación.

Parece ser que un buen día decidió que le estorbaba, y como alguna vez, cada
poco tiempo íbamos a visitarles mi familia y yo, decidió, quizás, esperar
a la próxima visita.

Un buen día, fuimos a visitarles a Getafe, yo y mi hermano, eramos pequeños,
y en lo único que pensábamos era en jugar, como cualquier cualquier chico, ¿no?.
Así que mientras los adultos preparaban cosas para ‘picar’ y ‘beber’, los pequeños
hermanos jugábamos a ‘Bola de Dragón’ con una ‘Super Nintendo’, contra aquel
amable, egoista e independiente ‘medio-adulto’ y su hermano.

Durante la visita, no sé en qué momento, pues era pequeño y tengo un vago
recuerdo de todo aquello, pero lo suficiente para poder redactarlo aquí,
se hizo la transferencia del paquete y no sé si yo lo sabía o no, aunque creo que me
alegré y fui partícipe en la transaccíon: después de todo era un misterioso regalo,
y qué muchacho pequeño rechaza un regalo, creo que nadie.

Al llegar a casa, mi padre, creo, lo instaló en mi habitación, y es que para instalarlo
solo hacía falta enchufarlo a la luz y darle al botón para encenderlo.

Cuando queríamos jugar con el Amstrad, lo único que podíamos hacer era aporrear
el teclado, porque resulta que la disquetera no funcionaba.
En posteriores visitas de ellos a nosotros quisieron jugar con el Amstrad, conectándole
un walkman y no consiguieron gran cosa.

Años más tarde, pensé: Malditos bastardos, hijos de puta, cabrones de mierda, ¿qué
os habeis creido? Mi casa no es vuestro almacén particular, malditos hipócritas de mierda,
y eso que es familia y cuando nos han visitado, mis padres me obligaban a “morderme la
lengua y no decir nada, que para un rato que vienen… .”
A veces me ha costado no decirles ‘cuatro cosas’ a esos gilipollas… malditos estúpidos o
liarme a ostias y darles una paliza… .

Y ahí estaba el Amstrad, como un mueble más, o como un adorno encima del mueble,
sin hacer nada, y es que nada se podía hacer, eso es lo que pensaba.
Nadie me dijo que se puediera aprender algún lenguaje de programación con el
computador, los libros de instrucciones y los juegos y juegos que se trajeron, fueron
guardados y olvidados.
Y el Amstrad, posteriormente fue destruido, no sé el tiempo que pasó siendo un mueble
más, quizás unos cuantos meses, hasta su destrucción, aporreado esta vez con un martillo.

¿Y porqué no se guardó? Esto es lo que yo también me pregunto, quién iba a pensar,
que años después iniciaría un camino en la informática, y quizás llegaría a arreglarlo.
Pero si su legítimo dueño hubiera descubierto la solución al fallo de la disquetera.
Quizás pensaron que sería mejor tirarlo, ya que estaba roto y tampoco se preocuparon
de enseñarme nada hacerca de aquel aparato.

Recuerdo que mi padre cogió el libro de instrucciones y se puso con migo a probar
unos cuantos comandos en la shell de aquel aparato pero, la paciencia no es su virtud.

Recuerdo que cuando el monior dejó de funcionar se llevó al electricista o al que arreglaba
los televisores, pero no se pudo hacer nada, y menos en un pueblo.

He escrito esto para hacer ver que hasta el más minimo detalle de un adulto puede marcar
a un chico pequeño; que hasta el más minimo detalle o acción mínima como la de traer un
maldito ordenador estropeado a tu casa puede marcar a tus hijos para siempre.

Porque, nunca jugué con aquel Amstrad, a lo más que llegué fue a aporrear el teclado y ver
lo que escribía en el monitor, porque nadie se preocupó de enseñarme… .

Cuando veo un Amstrad en las fotos de alguna feria retroinformática, siento que
aquel Amstrad estropeado, que aquel aparato misterioso, marcó a aquel chico pequeño, que
ahora, años más tarde, se ha puesto un Nick que acaba en cpc, Keilcpc, como reflejo de
aquello.

Aquí dejo unas fotos que he encontrado en internet y que se asemejan a lo que tuve:

Figura 1: Amstrad CPC 6128 con el modular amstrad, para convertir el monitor en un televisor, y un sintonizador de radio Amstrad.

Figura 2: Amstrad cpc 6128, con monitor color, 2 joystick, disquetes, y el sintonizaodor TV,
más o menos es todo lo que yo tenía.

Figura 3: Amstrad cpc 6128, con monitor color, 1 joystick, disquetes, manual de usuario.

Figura 4: El sintonizador TV mp3, así se llamaba esta joya, que convertía el
monitor a color del Amstrad en una TV.
Figura 5: Más periféricos.
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